¿Qué harías si te llega un correo firmado por Dios?
Mackenzie Allen Phillips recibió
una carta donde el mismísimo Dios lo invitó a La Cabaña, esa misma cabaña donde
su hija menor fue brutalmente asesinada.
Esta obra escrita por William Paul
Young en el año 2005 y publicada en 2007, cuenta la historia de un hombre de 52
años, casado y con cinco hermosos hijos de diferentes edades, el retrato de una
familia cristiana perfecta, a pesar del lóbrego pasado de Mack con una infancia
repleta de maltratos, él hablaba muy poco de ello.
Mack y sus tres hijos menores,
Kate, Josh, y la pequeña Missy, fueron de campamento a Oregon, mientras que su
esposa Nan realizaba un curso. El camino y la estadía en los lugares turísticos
fueron tiempos maravillosos para ellos, hasta que aquella pesadilla ocurrió.
Rastros de dolor
El asesino de Missy dejó un
pendiente de catarina (Más conocida en Venezuela como “mariquita”) sobre la
mesa donde el infante dibujaba al frente del lago con un tierno vestido rojo
puesto. Kate y Josh estaban en una canoa con otras familias del campamento,
mientras Mack los observaba desde la orilla, en ese instante las cosas parecían
tranquilas, sin embargo, todo se salió de control cuando la canoa de Kate y
Josh se voltea, ella sale a la superficie a avisar que hay algo mal con su
hermano, estaba atascado.
Mack corre a darle auxilio a sus
hijos, las demás familias miraban lo que allí sucedía, su hijo salió a salvo,
pero en silencio un hombre salió de una camioneta verde llevándose a Missy en
sus brazos, adentrándose al bosque.
El feminicidio de Missy conmovió a
todos los conocidos de la familia Phillips, sobre todo por el hecho de que su
cuerpo no fue encontrado, y un diminuto ataúd sin ella dentro fue enterrado en
su honor.
Tal y como lo dice la portada de
esta intrigante obra: “La cabaña, donde la
tragedia se encuentra con la
eternidad”. La llamada Gran Tristeza
llegó a la vida de Mack, su actitud cambió, su relación con sus hijos cambió,
su relación con Dios se rompió, sufrió
la terrible pérdida de Missy a manos del “Matachiquitas”, dejando rastros
difíciles de notar, pero que llevaron a Mack a encontrarse con algo más que increíble.
Camino a la cabaña
Durante la búsqueda del cuerpo de
Missy, las patrullas policiales dieron todo de sí. La manera en que Wm. Paul
Young cuenta estas partes de la historia, eriza la piel, ya que lo que más
deseas es que la niña sea encontrada con vida aunque sepas que no será así.
Fueron días de recorrido hasta encontrar aquella cabaña que destrozaría todas
las esperanzas de Mack y su familia, el vestido rojo de la menor con manchas de
sangre alrededor.
Esa cabaña representaba su dolor.
Extraña invitación
4 años después, Mack aún cargaba
con su Gran Tristeza, la relación con sus hijos se vio afectada, y Nan se
encomendaba a “Papá”, mejor conocido como Dios, a veces él envidiaba su
capacidad para mantenerse en tranquilidad y en comunión con el creador del mundo,
quizá porque lo culpaba por su sufrimiento y la ausencia de su hija.
Ese día llegó una carta con una
invitación a aquella cabaña, aparentemente firmada por “Papá” ¿Era una broma
pesada? ¿Una clase de milagro? ¿Por qué Dios querría que Mack fuera a esa cabaña? Debía averiguarlo.
Luego de un largo y frío camino,
llegó a aquel lugar que tanto dolor le ocasionó, aún con opacas manchas de
sangre en el suelo, no quería seguir viviendo en este mundo, entre la rabia, el
rencor y el padecimiento que cargaba en sus hombros, se odiaba a sí mismo
¿Dónde estaba “Papá”? ¿Dónde estaba Dios cuando se llevaron a Missy? ¿Por qué
lo hizo ir de nuevo a ese lugar? La carta la hizo añicos.
¿Qué está sucediendo?
Al salir de aquel lugar, Mack notó
algo muy extraño, la nieve se había desvanecido como si la hubiesen secado
velozmente, al voltear pudo observar un hermoso lago, un colorido bosque, y a
su lado una casita, no era esa cabaña en ruinas, esta era más habitable y
sumamente hermosa. Mack pensó que estaba loco.
Al entrar allí se encontró con tres
personas quienes lo recibieron con sumo cariño, como si se conocieran desde
siempre. Una señora afroamericana y radiante a quien llamaban “Papá” o Elousia,
una chica con rasgos asiáticos y liviana como el viento que lleva por nombre Sarayu,
y un hombre obrero que parecía de Medio Oriente, podía percibir que era el “más
humano” de los tres, porque claramente era Jesús o Joshua. Todos llevaban
marcas en sus muñecas.
Sé lo que te estás preguntando
¿Es la santísima trinidad? Sí, tal
cual, ¿eso significa que es otro libro religioso más? No, para nada. Puedo
decirte firmemente que este libro tiene nada de cliché religioso.
-Entonces -se esforzó en preguntar-, ¿cuál de ustedes es Dios?
-Yo -contestaron al unísono los tres.
Mack paseó la vista de uno a otro de ellos; y aunque estaba lejos de entender lo que veía y oía, por alguna razón les creyó.
Entonces, ¿qué sucede con Mack?
Mack sucede por cosas increíbles,
luchando entre sus creencias religiosas e imponentes doctrinas familiares, sin
olvidarnos de su Gran Tristeza, batallando contra todo aquello que le impedía
vivir plenamente y ver el afecto que Dios le tenía. Sin embargo, él continuaba
acusando a “Papá” de haber dejado sola a Missy en el momento en que fue
raptada, y a través de esta parte tan cruda y delicada esta historia deja una
gran reflexión en cada uno de los lectores.
De manera amorosa y premurosa, Elousia, Sarayu y Joshua le muestran cada lugar al protagonista, quien termina llevándose una experiencia sobrenatural, con grandes enseñanzas en cada conversación, cada uno por separado, cada quien con un momento específico, ahí estaban para él, para oírlo, para acompañarlo, para amarlo, para entenderlo, para mostrarle una realidad distinta, para ver desde la felicidad y no desde el sufrimiento, para admirar los “desastres” de su alma, para ir juntos siempre (incluso por el agua) y algunas veces para recoger sus lágrimas (Cuando leas el libro lo entenderás). No lo dejaron solo ni un segundo.
-Vivir sin ser amado es como cortarle las alas a un ave y quitarle su capacidad para volar. No es algo que yo quiera para ti.
Un Dios diferente al que conocemos
Este libro, además de tocar lo más profundo de nuestro corazón en cada página que pasa, nos presenta (o humaniza) un Dios diferente al que las religiones u otras personas afirman, un Dios mucho menos “castigador”, menos “exigente”, menos “injusto”, dejando sumamente claro cuál es su propósito en nuestra existencia, mostrándose más como un padre o una madre (en sí, Dios es la figura que más tu corazón necesita) sorprendiendo en cada respuesta y maravillándonos con la incertidumbre y el misterio de su presencia en nuestras vidas.
-No soy quien tú crees, Mackenzie.
Sus palabras no fueron coléricas ni defensivas. Mack la miró, miró el reloj y suspiró.
-Me siento totalmente perdido.
El final del libro te sorprenderá y te dejará la piel gallina.
Mi experiencia con “La Cabaña”
Quizá parezca una novela cruel e
insólita al principio, pero se convierte en una obra repleta de amor, perdón, relación,
sabiduría, gozo, paz, reconciliación, y pare de contar. Particularmente, sentí
la presencia de Dios en cada página que pasaba ¡No paraba de llorar! Más de una
vez me hice las mismas preguntas que Mack se hizo, entendí muchas cosas después
de leerlo, me sentí identificada con casi todo el libro aunque no haya pasado
por lo mismo que él en absoluto.
Todos tenemos una cabaña, ahí
depositamos nuestros peores sentimientos y los más profundos dolores, así como
Mackenzie con el asesinato de su hija y la depresión que eso le conllevó. Dios
desea entrar a ese lugar porque nos ama.
Este libro tiene una versión
cinematográfica, la cual es bastante fiel a la versión redactada. No importa
que leas o veas, ¡prepara los pañuelos!
En mi Instagram haré un especial de curiosidades sobre este libro ¡y vaya que tiene muchas!
Recomiendo su lectura a partir de los 16, se requiere de cierta madurez para entender muchas de las situaciones descritas en la historia.
PD: Él es especialmente afecto a
ti.
PD2: Definitivamente hay que leer
más la biblia, y no malinterpretarla tanto, o quizá no permitir que las falsas doctrinas cambien nuestra relación con Dios. Lo digo como testimonio de vida.
PD3: No sé tú, pero yo ya empecé a
llamarlo Papá.
Atte: @Rimoconpapel
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